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lunes, 17 de junio de 2013

Página 2


Página 2 - Año 537

Han pasado casi cuarenta años desde que todo este infierno empezó. Tal y como la bruja predijo, no envejezco a pesar de haber pasado tanto tiempo. Soy inmortal, no puedo morir, pero al menos podré ver los avances que toda esta humanidad desarrollará con el tiempo. No alcanzo a concebir la grandeza de este hecho, pero tengo el presentimiento de que veré muchas cosas, tanto buenas como malas.

Me dirijo en estos momentos a Somerset, una comarca del este. No, lo sé, no he salido de Britania, pero me da miedo ir más allá de lo conocido. Además ya estoy aprendiendo mucho aquí, no sé por qué debería irme. Además, me he enterado de que allí está a punto de estallar una guerra entre el mismísimo rey Arturo y otro hombre, pero solo quiero ir para comprobarlo, de hecho, mientras escribo esto, mi nuevo caballo -el cual avanza solo, el muy pícaro- está a punto de cruzar las fronteras entre esta comarca y Somerset. Ahora veré el tiempo que me está dando...

Vale, tengo dos semanas. Suerte que esta comarca es muy pequeña y se cruza en solo dos días a paso lento de caballo. No será problema.

Bueno, al menos he descubierto que con mi nueva condición no necesito agua ni comida, pues al no poder morir, el cuerpo crea por sí mismo la comida en el estómago, al menos eso imagino, ya que llevo casi siete años sin comer y aun no he muerto, es más, nunca siento hambre ni sed. Y lo mejor de todo es que parece que mi cuerpo no está perdiendo volumen ni ganándolo. Esto es muy extraño. Me pregunto qué más podré hacer con mi nuevo poder.

Ahora que lo veo, mejor dejo de escribir, me acerco a un pueblo en llamas. Más tarde cuento lo que he visto.


 Han pasado dos días desde que llegué al poblado. Y vaya, el primer día fue todo tensiones, ya que había un campamento de un tal Sir Mordreb a las afueras y el rey estaba en el castillo del pueblo muy agobiado por todo. Y hoy, a primera luz del día, estaban peleando de sobremanera, y así han estado hasta bien entrada la noche. Me he metido en el campo de batalla accidentalmente y me he llevado una grata sorpresa de una forma desagradable. Resulta que mis heridas tampoco pueden matarme.

Lo he descubierto tras meterme en el campo de batalla, un joven enemigo me ha confundido con una soldado y me ha asestado un golpe con su espada en el costado. En un punto mortal, por cierto. Y antes de empezar a sangrar, mi herida había vuelto a cerrarse sin dejar ni una cicatriz. El joven se ha ido gritando maldiciones hacia mi condición de bruja. Bruja para ellos, claro, ya que no es para nada algo así.

Pero vamos a lo importante. Después de eso, solo quedaban unos pocos soldados agotados y los dos jefes de los ejércitos: El Rey Arturo y el enemigo. Creí que la batalla estaba ganada, pero el enemigo sacó fuerzas de la nada y le ha clavado la espada en el pecho. Pero segundos después su cabeza estaba rodando lejos de su cuerpo, gracias al Rey.

Apenas lo vi, me acerqué al Rey a sanarlo como pude, pero no aceptó ayuda. Sin embargo me miró unos segundos y parece que notó algo en mí, pues puso una cara llena de terror y a la vez de fascinación. Poco después llegaron sus hombres y se lo llevaron. Por lo que sé, no va a salir de esta. Pero me dijo unas palabras antes de irse: "Pareces especial... No te limites a compartirlo con Britania."

Me ha impresionado, y ha sido lo que me ha convencido para irme de este lugar. Iré a otras tierras, a ver mundo.

Por si os preguntáis el porqué de no volver a casa, diré que mis padres tuvieron otro hijo y murieron poco después de que él cumpliese la mayoría de edad. No le han hablado de mí, así que ya no pinto nada en ese lugar. Ya no soy hija de noble, no soy Eleonor de Britania. Me he autodenominado "La viajera del tiempo". Lo sé, no es muy llamativo, pero me gusta...

Bueno, sé que hace mucho que no escribo -¡casi cuarenta años!-, pero no está pasando nada interesante últimamente, no creo que mejore mucho, la verdad.